ESCOLAPIAS

La misión escolapia ofrece, en cualquier lugar y tiempo, una evangelización progresiva que, a través del conocimiento y vivencia del mensaje del Evangelio, ilumina la búsqueda del sentido de la propia existencia y la del mundo; conduce a la libre adhesión a Jesucristo, fundamento de nuestra esperanza; favorece la profundización de la fe vivida, comunitariamente, en la Iglesia.

Nuestra propuesta cristiana es siempre un ofrecimiento que respeta la libertad de las personas, y tiene en cuenta la relación de las personas con la fe, admitiendo diversos niveles de respuesta y compromiso

Calasanz entendió que la educación era capaz de transformar la sociedad. Y Paula Montal, al optar por la mujer y la familia, se sitúa en la raíz misma de la vida. Allí donde ésta se engendra, nace y crece.

Este lema, profundo y vital, es norte que guía nuestros esfuerzos. Es estilo y talante de nuestras relaciones. Es participación ofertada a las familias de nuestros alumnos y alumnas. Es colaboración activa de profesores y padres. Es acogida de cada familia, a la vez que esta familia se hace destinatario prioritario de nuestra educación, para hacer efectiva la tarea con los hijos e hijas. Es, este lema, sentido que orienta a alumnas y alumnos a formarse complementariamente para ser el padre y madre de familia del mañana.

La gran familia escolapia recoge en sus cauces varios siglos de experiencia educativa. Recibe en herencia los rasgos que le caracterizan de modo muy significativo dentro del amplio campo de la educación. PAULA MONTAL, cuya vida recorre todo el siglo XIX, hace suya la pedagogía del gran pedagogo JOSÉ DE CALASANZ, al que le debemos la primera escuela gratuita de la historia educativa del siglo XVI.

Santa
Paula Montal Fornés
(1799 – 1889)

Sensible a la realidad de su tiempo y encarnada en el ambiente socio-cultural de su Arenys de Mar, natal, constató que a la sociedad y a la Iglesia les faltaba una mayor cooperación de la mujer, con una adecuada formación humano-cristiana y cultural, dado el papel que la nueva sociedad industrial le asignaba. Tuvo la certeza de que la mujer era un elemento básico e imprescindible en la transformación de la sociedad, a través de la familia, especialmente, y, también, en cualquiera de las actividades. Pero debía estar formada e instruida convenientemente. Sintió que Dios la llamaba a esa misión: dedicarse a la promoción integral humano-cristiana de la niña, de la mujer para que viviera en plenitud su dignidad de persona, de hija de Dios. Su lema es claro exponente de ese ideal, plasmado en la frase: “Quiero salvar las familias enseñando a las niñas el santo temor de Dios”. A lograr ese ideal formativo-educativo iban encaminadas sus escuelas para niñas.

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Biografía y escritos de Paula Montal   José Calsanz   Misión

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